Mensaje del Papa

La belleza del matrimonio – El Video del Papa

Algunos dicen que el matrimonio es algo que está pasado de moda. Que los tiempos no están para emprender la aventura de casarse. Y sí, es una aventura, una gran aventura. O, como dice Francisco, “un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero vale la pena animarse”. Para casarse, como para emprender cualquier viaje, hay que prepararse bien. Y entender que “el matrimonio no es solo un acto ‘social’; es una vocación que nace del corazón”, como dice el Papa en el video de este mes. Anímate a difundir este mensaje de alegría que nos recuerda que “compartir la vida es algo hermoso”.

“¿Es cierto eso que dicen algunos, que los jóvenes no quieren casarse, especialmente en estos tiempos tan duros?

Casarse y compartir la vida es algo hermoso.

Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero vale la pena animarse. Y en este viaje de toda la vida, la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús.

El matrimonio no es solo un acto “social”; es una vocación que nace del corazón, es una decisión consciente para toda la vida que necesita una preparación específica.

Por favor, no lo olviden nunca. Dios tiene un sueño para nosotros, el amor, y nos pide que lo hagamos nuestro.

Hagamos nuestro el amor que es el sueño de Dios.

Y recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana: para que crezcan en el amor, que crezcan en el amor con generosidad, fidelidad y paciencia. Porque para amar hace falta mucha paciencia. Pero vale la pena, ¿eh?”

Sor María Laura

Carta por el motivo de la beatificación

Queridas familias:

No podemos dejar de escribirles en este momento de alegría y de gran emoción en el que estamos viviendo. En el día de hoy hemos vivido un acontecimiento histórico que quedará guardado en nuestros corazones: la Iglesia ha declarado que CON TODA CERTEZA QUE UNA DE NOSOTROS, UNA MUJER, MAESTRA, PROFESORA, MIEMBRO DE UNA COMUNIDAD EDUCATIVA DE UN COLEGIO DE LAS HIJAS DE LA CRUZ HA VIVIDO LA CARIDAD EN SU VIDA DE MANERA EXTRAORDINARIA, y por eso esta junto a Dios, y por eso la podemos invocar en nuestras necesidades.

Eso nos lleva a querer compartir la alegría para que puedan conocer a María Laura y el por qué la Iglesia la presenta como modelo de vida para nosotros hoy.

Teresina Mainetti nació en Italia y a los pocos días ha quedado huérfana, conoció de muy pequeña el dolor pero esta herida la hizo más fuerte y decidida a continuar. Y Dios que conocía el corazón de esta niña no dejó de cuidarla (porque así es Dios, escribe derecho en renglones torcidos…) y una señora la ayudó económicamente para que pudiera terminar sus estudios. Como alumna de un colegio de las Hijas de la Cruz conoció poco a poco a sus fundadores y el deseo de servir a los pequeños y a los pobres fue haciéndose más fuerte en ella.

Un día se dirigió a un sacerdote, a quién le confió su deseo sincero y profundo, ella buscaba… así como Juana Isabel y Andrés Huberto su misión en este mundo. Fue así que Dios le reveló el plan que tenía para ella, HACER DE SU VIDA ALGO BELLO PARA LOS DEMÁS.

Teresina toma esta invitación del sacerdote como un desafío y una aventura, la joven ingresa en la congregación de las Hijas de la Cruz. Y cuando Dios llama da una misión nueva y al igual que el Papa Francisco también ella cambia su nombre: ya no será más Teresa sino MARÍA LAURA.

Pronto se hizo muy querida entre las hermanas por ser una persona “común”, sencilla, de pocas palabras pero con un corazón atento a cada uno que venía a su encuentro. ¿De dónde fue sacando esta hermana esa alegría y esa ternura? ¿Por qué María Laura podía siempre estar disponible a pesar de sus propios intereses? La respuesta está en que María Laura CONOCÍA DE MANERA ESPECIAL A JESÚS, Y ÉL FUE FORMANDO SU CORAZÓN para que llegara un día a entregarlo en totalidad, dando incluso su vida por ello en el MARTIRIO.

El 6 de junio del año 2000, tres adolescentes de 16 y 17 años intentan por segunda vez acercarse a María Laura para asesinarla. ¡¡Sí, para asesinarla!! Estas tres jóvenes habían decidido entrar en una secta satánica y para ello debían asesinar a alguien que tenga a Dios en su vida, hacer una OFRENDA al mal, matando y evitando el bien.

Todo se trama para el día 6 del mes 6, las tres jóvenes engañan a María Laura, la llevan a un callejón sin salida y cada una debía apuñalarla 6 veces. No llegan a tal brutalidad porque la hermana, pequeñita de cuerpo pero fuerte en su espíritu, se resiste y no deja de hablarles con amor diciéndoles ¿por qué lo hacen? A lo que ellas responden “Tienes que morir bastarda”, y ante esta respuesta el corazón de María Laura se hace fuerte en el PERDÓN Y EN EL AMOR. Las tres jóvenes afirman que la hermana en un momento reza diciendo: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Y así, las jóvenes toman una piedra y la asesinan golpeándola en la cabeza.

María Laura nos enseña a perdonar lo imperdonable, a tomar fuerzas en Jesús porque sólo Él puede colmar nuestro corazón y a vivir en lo cotidiano la santidad, que no es otra cosa más que la caridad allí donde estamos. Nuestra hermana amo de manera extraordinario en lo cotidiano y esto tiene fuerza de NUEVA VIDA, FUERZA PASCUAL, fuerza de resurrección!!

No miramos el mal, el trágico fin porque nuestra mirada es en la fe. María Laura no murió en vano, el dolor en ella encontró un nuevo sentido de vida y esperanza. Es Hija de la Cruz, nacida de la cruz dolorosa para una vida nueva.

Nuestra hermana es ahora BEATA, y ella que ha conocido el dolor, y la soledad puede mejor que nadie escuchar nuestras penas, nuestras alegrías cotidianas, nuestras inquietudes y acercarlas a Jesús. Ella, que es una de nosotros y que ya celebra con Juana Isabel y San Andrés Huberto, puede socorrernos en estos momentos cuando lo necesitemos.

Por eso familias, recemos, agradezcamos, pero también no dudemos en acercarnos al gran corazón de María Laura porque ella puede llevarnos a Jesús.

Digamos juntos, como comunidad, como familia y como gran FAMILIA HIJAS DE LA CRUZ:

BEATA, MARTIR Y HERMANA MARÍA LAURA, RUEGA POR NOSOTROS.

C on gran alegría, las Hijas de la Cruz de Argentina