Memoria de San Andrés Huberto

Andrés-Huberto ha descubierto la misteriosa presencia de un AMOR VIVIENTE. Vive de ella y la hace vivir.

«Llevaréis una vida interior. Estamos en la tierra para glorificar a la Santa Trinidad».

Y el «GLORIA AL PADRE, AL HIJO, AL ESPIRITU SANTO», era una alabanza sin fin que la fe cantaba en su corazón.

Memoria de San Andrés Huberto

Su celo es infatigable.

¿De dónde saca ese entusiasmo este frágil sacerdote?… ¿ese ardor?… ¿esas energías inesperadas?…

«¡Qué importa que yo muera! ¿Es que Dios no va a encontrar más voces que la mía?… »

Después de una marcha difícil, en ayunas, por la nieve, para ir a auxiliar a un enfermo:

«Jamás me he sentido más contento, ni más fuerte… Yo quisiera que todos los días de mi vida sean como éste».