Laicos, Misión, Noticias

Una casa de acogida en Sala Baganza


Hacia finales de 2018, las hermanas de la comunidad de Sala Baganza abandonaron el edificio, que era demasiado grande y difícil de gestionar para ellas, y fueron a nuevos destinos: Vasto, Langhirano, Roma.

«Marchar es un poco morir…» pero a una nueva vida, más abierta, más rica, y con una amplia variedad de colores.  Y en un diálogo con Cáritas diocesana, previmos la posibilidad de dar alojamiento a dos familias italianas responsables de gestionar la acogida a familias o migrantes, para iniciar un camino que promueva la integración y la inclusión, en cooperación con las instituciones locales. Las Hijas de la Cruz se suman al proyecto y las familias ofrecen su disponibilidad.

Un camino de paciencia, de espera, pero que al final ve hecho realidad el sueño de servir a la vida, sin barreras de idioma, nacionalidad o religión.

Dejamos hablar a una familia, compuesta por los padres y dos hijas suficientemente maduras.

«Vivimos en el segundo piso de su casa, Via Garibaldi, 17 en Sala Baganza.

El padre, Francesco, fue el fundador, con un colaborador, de las primeras cooperativas sociales en Parma, un proyecto desarrollado a partir de la observación y el estudio de las necesidades sociales presentes en la ciudad de Parma, tanto a nivel de personas individuales como de familias con o sin discapacidad de ningún tipo, dentro del hogar.

Francesco continúa esta experiencia gestionando una cooperativa social con actividades de copiado, para la integración de jóvenes desfavorecidos en el mundo del trabajo.

Yo, Cristina, vengo de una formación en administración, contabilidad, salarios, etc., de una pasión por el estudio de las hierbas medicinales y el mundo del voluntariado con personas con discapacidad.

A lo largo de los años, como familia, hemos seguido observando las necesidades sociales del territorio respecto a los jóvenes, pero especialmente a las familias, y hemos puesto en marcha proyectos benéficos para jóvenes y familias con discapacidad en el hogar.

Todo esto ha madurado bajo la Cruz de Cristo que indignamente hemos abrazado con el tiempo y que ha hecho crecer en nosotros el deseo de devolver al Padre todo el bien que hemos recibido, de hacer participar a nuestros hermanos y hermanas de tan grande Amor, de tener la gracia de vivir concretamente el Evangelio.

Diversos acontecimientos en la vida nos llevaron a la Cáritas diocesana y el Presidente nos propuso ser parte del proyecto de acogida de la Casa Comunitaria de Sala Baganza perteneciente a las Hijas de la Cruz, a quienes no conocíamos.

Habiendo vivido estas experiencias y viendo la posibilidad de proseguir nuestros propios proyectos, aceptamos.

En su casa, en la primera planta, reside la otra familia que se ha unido a este proyecto. No nos conocíamos y nos encontramos una o dos veces antes de comenzar esta aventura.

En el año 2020, en agosto, nos mudamos a su casa.

Entre septiembre y octubre, fueron acogidas dos familias de Sudán, que llegaron a través de corredores humanitarios, con niñas de entre seis meses y seis años. Invocamos al Espíritu Santo, para obtener la luz y la fuerza necesarias para responder a esta emergencia.

Nos miramos a los ojos y en los suyos, vimos miedo, desconfianza, reclamación y esperanza. Abrimos los brazos y así empezó todo.

Pronto logramos romper las barreras y comenzamos a vivir «entre iguales».

Vivimos esta acogida en lo concreto, considerando a las familias acogidas como una extensión de la nuestra, con toda sencillez.

Respondimos a las necesidades básicas: un techo limpio y acogedor, comida, agua, ropa, zapatos y amistad.

Estamos experimentando una forma de vida diferente, una religión diferente, diferentes hábitos y costumbres. Y nos enriquecimos mutuamente.

El propósito de esta acogida era aceptar a priori las diferencias culturales, un esfuerzo realizado por ambas partes, para dar una preparación rápida y útil sobre cómo comportarse para promover la reintegración de las familias y permitirles integrarse bien en nuestra sociedad.

Es una experiencia de convivencia: son escuchados, aconsejados, dirigidos, cuidados, consolados, regañados… todo ello con el fin de conseguir el objetivo.

Y hemos tenido la alegría de acoger una nueva vida había llegado para deleitar a la familia en el primer piso. Nos sentimos como abuelos y tíos. Ciertamente orgulloso de que sucediera aquí. Nueva vida, nuevo comienzo, nueva tierra.

La diferencia en el lenguaje tampoco ha sido un obstáculo. Algunos de nosotros hablamos inglés y francés, por lo que la comunicación ha sido fácil y también nos servimos en gran medida del traductor de Google.

Todo sin juzgar.

Los llevamos de compras, para adquirir ropa pequeña, para que pudieran entender el valor del dinero y cómo manejarlo.

En mayo de 2021, Caritas encontró apartamentos adecuados en Parma para la segunda recepción de estas familias y nos despedimos de ellos sabiendo que el hermoso vínculo que se ha creado entre nosotros, aunque, a veces, sea difícil mantenerlo, nunca se romperá, porque hay espacio en nuestros corazones para todos.

Para darnos fuerza, claridad y unidad de visión, ha habido y sigue habiendo momentos de oración común, y esto es lo que compartimos con la otra familia en el primer piso.

Tres familias están actualmente alojadas en la casa: una que llegó de Túnez a través de los servicios sociales y vive en la planta baja y está formada por el padre, la madre y cuatro hijos, dos de los cuales están gravemente discapacitados, y otras dos familias que llegaron a principios de marzo desde el problemático país de Ucrania.

Una familia proviene de las afueras de Kiev: una madre con cuatro hijos. La otra familia, una madre con dos hijos y dos sobrinos, proviene de las cercanías de Odessa. La edad de los niños va de los seis a los diecisiete años.

Nos acercamos a ellos con el corazón en las manos y los ojos en los ojos tristes de los niños. Y tuvimos la alegría de ver la tristeza en esos ojos convertirse en serenidad, porque ellos también se convirtieron en nuestros hijos y nietos y aprender eso les ha permitido cambiar.

Estas familias tienen hábitos europeos y mujeres presentes en la región, por lo que ha sido más fácil comunicarse y entenderse. Tienen una red de conocimiento y la ayuda de comunidades ucranianas muy activas.

Estamos cerca de ellos y creemos que esto es lo esencial que necesitan. También nos ocupamos de sus necesidades básicas, tal como lo hicimos durante la primera acogida.

En este proceso, estamos apoyados por Cáritas diocesana que nos sigue paso a paso, por Cáritas parroquial que proporciona todo el apoyo necesario en las necesidades básicas, por el párroco Don Giovanni para la escucha y la oración, por el grupo de familias de la parroquia que nos han conmovido por su disponibilidad y generosidad, por las Hermanas Hijas de la Cruz, sin las cuales todo esto no hubiera sido posible.

Así que, ahora y siempre: ¡¡¡damos gracias a Dios!!!

Les pedimos que continúen acompañándonos con sus oraciones. Nosotros hacemos lo mismo. Buen camino en su misión y en permanecemos en comunión para acoger y servir, según nuestras posibilidades, a los que encontramos en nuestro camino.

Cristina Stocchi

Fundadores, Laicos, Misión

El 2 de febrero de 1807

El oratorio está adornado con tímidas flores de final del invierno…, cirios de cera dulce, manteles de fiesta… El Santísimo Sacramento está expuesto desde la mañana…

Las Hermanas pronuncian sus votos ante el Padre Fournet.

Son cinco: Isabel, Magdalena, Verónica, Ana, María Ana… llegadas de distintos lugares, dispuestas para la misión.

Hacen voto de pobreza, obediencia y castidad. Añaden las promesas de dedicarse a aliviar a los enfermos e instruir a los pobres.

Jóvenes, Laicos, Misión

Hijas e Hijos de la Cruz

En nuevas realidades de frontera.

La realidad del COVID 19 ha sido un acontecimiento mundial, que a cada uno de nosotros, de una u otra manera nos ha interpelado. Hemos buscado al Señor en esta realidad para no perder la esperanza o para estar preparados ante el apocalipsis que parecía estar aconteciendo frente a nosotros. Y en medio de esta realidad el Señor responde, interviene en la historia y nos concede su paz.

Dios es Vida y no nos deja solos.

El Señor viene, él es el “Dios de la Vida” y no el “dios de la muerte”, no permanece imperturbable a los gritos de auxilio (Ex 3,7), ni frente a nuestra desesperación en medio de la tempestad (Jb 38,1). Se compadece y viene al encuentro de nuestra fragilidad (Jn 1,9) para darnos vida (Jn 11, 25).

Y Dios que es vida también nos convoca a nosotros, y nos envía para dar vida y ser luz allí donde estamos. Esta invitación se ha vivido fuertemente al interior de las comunidades cristianas especialmente en tiempos de pandemia, como también en numerosos hombres y mujeres de buena voluntad, llevando a iniciar o a acompañar diferentes iniciativas solidarias, para estar cercanos a los pequeños y a los empobrecidos de hoy, que cada vez son más numerosos.

En Argentina, ha nacido y se ha fortalecido de un pequeño grupo ante esta realidad de sufrimiento de los empobrecidos. El don recibido de Juana Isabel y Andrés Huberto parece estar manifestándose de nuevas maneras, y con la creatividad del Espíritu.

Dios nos llama para dar vida, y ser hermanos y hermanas de todos.

Javier, el director del nivel secundario del Instituto Hijas de la Cruz de la Plata, inició hace unos meses un grupo conformado por diferentes padres, madres, ex alumnos, docentes y docentes jubilados de los diferentes niveles. Ya en el año 2019 este mismo grupo se había convocado para responder a una necesidad concreta: en los días más fríos de inviernos abrir las puertas del colegio para dar de beber y de comer algo caliente a personas de la calle. La iniciativa tuvo mucha convocatoria y grandes repercusiones.

En el año 2020, la realidad de pandemia dejó a muchas personas sin empleo ni ingresos fijos. Esta realidad movilizó a los “Padres Solidarios” nuevamente, ahora con el deseo de abrir un “merendero” en un barrio humilde.

El grupo llamado “Padres solidarios”, comenzó convocando a los niños de un barrio de las afueras de la plata, los días sábados a las 16 hs en un espacio abierto para evitar el contagio y cuidarnos unos a otros. Se ofrecía un vaso de leche y chocolate con algo rico para acompañar.

La iniciativa comenzó con la merienda y cada quince días también el almuerzo. Llegando al mes de diciembre, nos encontramos que todos los sábados se reparten las viandas de comida y la merienda. Nuevas iniciativas se sumaron estas últimas semanas como son la entrega de vestimenta, calzados para niños y plantas de verduras para iniciar huertas familiares.

Estas iniciativas no serían posibles sin la solidaridad de los padres de la comunidad del Colegio Sagrada Familia e Instituto Hijas de la Cruz. Son ellos quienes se han movilizado y han respondido a esta necesidad. A esta respuesta la llamamos “misericordia en acción”.
El día 8 de diciembre, se colocará un cartel con el nombre de “MERENDERO SANTA JUANA ISABEL Y SAN ANDRÉS” para continuar con la obra de nuestros fundadores, junto a los pequeños de nuestra querida América Latina.

• El Dios de la Vida hace fecunda nuestra entrega para el Reino.

En diciembre del 2019, la comunidad de hermanas Hijas de la cruz ha finalizado su presencia en los barrios de la Parroquia Sagrado Corazón de Boulogne, pero el espíritu de Andrés e Isabel sigue trabajando suscitando fraternidad para caminar junto a los pequeños y empobrecidos de hoy.

En la Capilla Medalla Milagrosa, los laicos y padres teatinos han respondido con un corazón atento a la realidad y las manos dispuestas para ponerse a la obra. Esta pequeña comunidad, ha sentido la necesidad de abrir un merendero ante la misma realidad de falta de trabajo y de nuevas oportunidades.

La semilla sembrada ha comenzado a dar frutos de compasión ante el sufrimiento, suscitando un compromiso en lo cotidiano. Esto no sería posible sin la acción del Espíritu que da nueva vida y nos hace hijos e hijas de Dios, y hermanos y hermanas entre nosotros.

• Es el Emanuel, el Dios con nosotros.

Es hermoso ver que ambas iniciativas de un merendero, ya sea en un barrio de La Plata como en la Capilla de un barrio de Boulogne, han nacido de los mismos laicos, y que se siguen sosteniendo en el tiempo gracias a que ellos mismos responden a una misma llamada: la llamada de Dios a responder ante el sufrimiento de los pequeños, y de ponerse en camino con lo que somos y tenemos. No se trata de grandes iniciativas, pero sí de grandes pequeñas transformaciones en el corazón de cada uno y en nuestro alrededor.
Este es el don que nos han dejado nuestros fundadores, y a nosotros, como gran familia espiritual, se nos invita a acogerlo y creativamente transmitirlo a las nuevas generaciones.

Misión, Testimonio

En vivo con la Hna. Claudia Sandez desde 0uagadougou

Teniendo en cuenta que estamos en el mes Misionero -aunque ya terminando- nos hemos conectado con la Hna. Claudia, que está en Ouagadougou, (Burkina Faso, África), por medio de Instagram y ahora lo compartimos por este medio.

Hemos tenido algún problema técnico, ya que no se oía a las dos Hermanas. Por ese motivo, al final se cortó el encuentro, para volver a reanudarlo esperando que se resolviese el problema, como fue al final.

Hubo un gran diálogo entre ella y las personas que lo estaban viendo en vivo, escribiendo preguntas, saludos, opiniones, etc.

Les compartimos la primera parte:

Y la segunda:

Jóvenes, Laicos, Misión

Mes Misionero 2020

Estamos en el Mes Misionero y no queremos que termine sin compartir nada, sin plasmar la realidad misionera que podemos vivir en nuestra vida cotidiana, allá donde estemos, allá donde vivamos…

Comenzamos con este vídeo hecho por jóvenes, con palabras, frases, trabajos de nuestra misión.

No va a ser el único e iremos compartiendo otros que han realizado jóvenes, profesores y profesoras con cariño y creatividad.

También compartiremos diferentes invitaciones, que nos llevan a un mismo encuentro: el que tendremos el viernes 30 con la Hermana Claudia, que nos hablará desde Ouaga.

¡Esperemos no nos falle ni la tecnología,… ni la Luz!

Laicos, Misión, Noticias

Entre pucheros anda el Señor

Hoy, día de Santa Teresa de Jesús, me hace recordar esa frase de ella tan popular: «entre pucheros anda el Señor».

Automáticamente me viene el «puchero», -si se le puede llamar así- que tenemos en casa.

Hace siete meses que se cumplen en Argentina, desde que se paralizó el país a causa del covit 19. Ahora no está tan parado como antes, pero todavía, para desplazarse a otro municipio se necesita permiso.

En medio de esta situación, donde había gente que de por sí vivía una economía bien vulnerable, con un trabajo «no oficial», recogiendo cartones… esta situación lo que hizo fue perjudicarla mucho más.

De todos modos no podemos olvidar los signos del Amor de Dios que se reflejan, de un modo especial, en situaciones de dificultad, de dolor, de sufrimiento…

En el barrio de Reysol de Zárate, conocimos a gente que se puso a hacer la olla popular, para compartir la comida con la gente que más necesita. Cuando se hace la comida, va gente con un recipiente y le da una cantidad, teniendo en cuenta cuántas personas son en esa familia. Después, la Hermana Isabel con otra gente de la Capilla de Medalla, se comprometieron a hacer comida cada quince días. Conocieron a algunos que también querían ayudar en este proyecto y, actualmente se hace todos los sábados.

Además se ha creado una especie de grupo, donde están los diferentes lugares del barrio donde da comida o merienda, intentando ayudar a la gente más desfavorecida. De este modo, se hace la olla popular unos tres días a la semana y una merienda.

Hay gente que aporta económicamente y con alimentos. En algunos lugares donde se compra la verdura, el pan, etc., dan gratuitamente parte de los alimentos, porque saben su finalidad. Tenemos una cazuela bien grande que también ha sido donada.

Los sábados es cuando Isabel con gente de la Capilla de Medalla y otras personas, hacen la comida. Después la llevan al barrio y se alimentan un poco más de cien personas.

Lo que a veces es difícil es la constancia pues, lo que al principio iba a ser quince días y se alargó para un mes… ya se cumplen hoy siete meses. Algunas personas, por diversas circunstancias no pudieron ayudar en momentos puntuales o dejaron de hacerlo pero, se han implicado otras nuevas.

Volviendo a la frase de Santa Teresa de Jesús, confirmo que en estos pucheros anda el Señor. Como está escrito en Mt 25, 35: «Porque tuve hambre y me distéis de comer».

Nuestro deseo es que llegue lo antes posible el momento en el que haya una vacuna para el covit 19 y podamos volver una «vida normal», si es que esta gente alguna vez la ha conocido.

Misión, Testimonio

Hermanos y hermanas de los pobres, entre los más pobres

Les compartimos un pequeño resumen del artículo en el que la Hna. Karina nos comparte su experiencia de un retiro en Luján. Pero también puede descargar el artículo completo, por medio de este enlace.

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños».

Lc 10, 21

Del 15 al 16 de febrero del 2020, se realizó en Luján, Bs As, el primero de los cuatro retiros anuales para mujeres que ofrece la fundación “Saracho”. Participar de esta experiencia nos ha permitido profundizar en una realidad de nuestra querida Argentina: la de tantas mujeres sencillas y muy humildes, que día a día se enfrentan al desafío de la vida en la villa y en barrios muy humildes, con sus alegrías y sus penas.

Los pobres en su realidad cotidiana buscan vivir, y en muchos casos sobrevivir. En el trabajo del cartonero que lucha por vivir y traer el pan a la mesa, en el acto y deseo de superación de una madre por terminar sus estudios para tener un trabajo en blanco (tener nómina), en el generoso compartir de la abuela jubilada con sus nietos, sabiendo que no llegarán a fin de mes… cada uno de ellos vive sabiendo que “Dios proveerá”, porque han internalizado y hecho propia esta oración y por eso la dicen cada día con total confianza. Esta experiencia se transforma en fuerza de vida que los lanza a la lucha cotidiana por vivir. Y es precisamente en este acto de buscar vivir donde misteriosamente buscan estar más unidos al Dios de la Vida que camina con ellos.

Los pobres saben que si viven lo hacen por pura gracia, porque Dios está con ellos y viene en su ayuda, Él es el único que no falla. Y muy unida a esta confianza ciega está también el amor a María, la madre de los pobres.

Los pobres viven también una fuerte experiencia de la cruz, no necesitan buscarla porque la vida que viven está muchas veces llena de cruces que vienen solas. El Padre Tello entiende que “la humillación de nuestra gente pobre, nosotros no la vemos, porque nosotros somos muy de arriba, muy de otra clase; no vemos cómo humillamos y limitamos. Y la gente de nuestro pueblo acepta esa humillación esa limitación; eso es la cruz.”1

Podemos decir entonces que los pobres tienen una experiencia de Dios, como vida y fuerza o lucha de superación, que reconocen a la Virgencita como madre buena que los cuida y acompaña, y que por la gracia de Dios y el amor de María pueden llevar la cruz de la humillación y la privación de muchas necesidades básicas.

Por eso, los once retiros de hombres y mujeres que ofrece la fundación “Saracho” a lo largo del año, intentan ser un tiempo de oasis para los pobres, un tiempo especial para salir de la rutina, para llevar la cruz cotidiana e ir al encuentro de Jesús y de María.

El retiro de mujeres fue animado por un verdadero equipo de mujeres, hombres y jóvenes, que han venido de diferentes puntos para ofrecer y compartir con las mujeres y sus hijos. Un equipo que trabajaba “con un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32) para dar con alegría, lo mejor de cada uno y aquello que tienen para los pobres.

Estos encuentros intentan ofrecer a las mujeres de los barrios un tiempo para ellas y sus hijos, para que puedan encontrar un poco de paz y disfrutar de la vida, para sentirse cuidadas y queridas por la comunidad. El clima de sencillez y fraternidad ayuda a que puedan conocer gente nueva y olvidarse un poquito de los problemas de todos los días.

Al retiro acudieron cerca de 75 mujeres y unos 150 los niños. Vinieron de diferentes barrios, villas y asentamientos de Monte Grande, Quilmes y Maquinista Sabio. Llegaron a Luján para pasar unos días al aire libre y en familia; muchos de ellos eran la primera vez que iban a conocer la Basílica de Ntra. Sra. de Luján, algunos pidieron ser bautizados y tomar su primera comunión para recibir el regalo de la gracia de Dios y continuar la vida, tan dura para muchos, pero ahora con una fuerza especial que viene de Él.

Para terminar quisiera destacar una gran sorpresa y alegría, descubrir que estas mujeres viven fuertemente el ser madres, madres no sólo por DAR la vida sino por CUIDARLA. Son mujeres que desde niñas cuidan la vida de los más pequeños y siendo grandes, la de todos los niños del grupo; cuidan la vida así como pueden, intentando hacer lo mejor, a veces de un modo brusca, otras con algún grito, pero siempre intentando proteger al más frágil. A todas ellas, el Señor parece haberlas bendecido con la gracia de la alegría y la paz, y a nosotros nos abrió nuevamente el corazón y los oídos para reconocer que el reino sigue creciendo, en lo sencillo pero con una fuerza de vida que nos llega especialmente por los pequeños y los pobres de hoy.

Hna. Karina, Hija de la Cruz

Misión

Días de reflexión en Lima

Tras la pequeña presentación que pusimos por nuestro encuentro en Lima, con las Hermanas Siervas de María y con las Compasionistas, les queremos compartir un poco lo vivido los demás días de reflexión.

A partir del día 5, estuvimos trabajando juntas, siguiendo las orientaciones de la Hermana Marta Restrepo, de la Compañía de María. Tuvimos momentos para conocernos un poco más, conocer la historia de la Congregación, de la llegada a América Latina… ¡Llegamos todas en barco a Argentina! Las tres Congregaciones de una misma época, que nos dejamos transformar por el Concilio Vaticano II e integrarnos en los pueblos, en las comunidades.

Compartimos nuestra situación actual, nuestros compromisos, nuestras inquietudes, nuestros deseos…

El viernes 8, -último día de trabajo- reflexionamos qué palabras resumirían lo que queremos vivir, ya que, esto no se podía quedar en un encuentro puntual, sino que debía de ser el comienzo de un compromiso entre nosotras. La que más repetimos, que en realidad no es una sino dos unidas, fue: Comunidad-Alianza.

A la noche terminamos con una fiesta, compartiendo bailes y canciones de países que estábamos presentes, y un toque de humor inolvidable.

Terminamos con otro madrugón, para tomar el vuelo a Argentina, pero hasta algunas Hermanas tuvieron el detalle de levantarse temprano para despedirse de nosotras.

Gracias, Señor, por este encuentro fraterno. Que la gracia de tu Espíritu nos ayude a vivir nuestro compromiso, unidas, en familia, en comunión, en Alianza…

Misión

Encuentro Latinoamericano de Congregaciones en Alianza

Las Hermanas Siervas de María, Ntra. Sra. de la Compasión e Hijas de la Cruz, que estamos en camino de Alianza, nos encontramos reunidas en Lima (Perú) desde el día 3 y estaremos hasta el 9.

Para conocernos y ponernos en contexto, hicimos un recorrido por la Lima histórica y moderna, visitando entre otras cosas, la tumba de los santos limeños: Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres.

Al finalizar el recorrido, fuimos a Los Rosales, que es una Comunidad de las Hermanas de la Compasión, donde pudimos apreciar, en una amena velada, bailes típicos de Perú.

A partir del segundo día de nuestro encuentro, nos acompaña la Hna. Marta de la Compañía de María, facilitando el encuentro y la reflexión.