Misión, Testimonio

En vivo con la Hna. Claudia Sandez desde 0uagadougou

Teniendo en cuenta que estamos en el mes Misionero -aunque ya terminando- nos hemos conectado con la Hna. Claudia, que está en Ouagadougou, (Burkina Faso, África), por medio de Instagram y ahora lo compartimos por este medio.

Hemos tenido algún problema técnico, ya que no se oía a las dos Hermanas. Por ese motivo, al final se cortó el encuentro, para volver a reanudarlo esperando que se resolviese el problema, como fue al final.

Hubo un gran diálogo entre ella y las personas que lo estaban viendo en vivo, escribiendo preguntas, saludos, opiniones, etc.

Les compartimos la primera parte:

Y la segunda:

Jóvenes, Laicos, Misión

Mes Misionero 2020

Estamos en el Mes Misionero y no queremos que termine sin compartir nada, sin plasmar la realidad misionera que podemos vivir en nuestra vida cotidiana, allá donde estemos, allá donde vivamos…

Comenzamos con este vídeo hecho por jóvenes, con palabras, frases, trabajos de nuestra misión.

No va a ser el único e iremos compartiendo otros que han realizado jóvenes, profesores y profesoras con cariño y creatividad.

También compartiremos diferentes invitaciones, que nos llevan a un mismo encuentro: el que tendremos el viernes 30 con la Hermana Claudia, que nos hablará desde Ouaga.

¡Esperemos no nos falle ni la tecnología,… ni la Luz!

Laicos, Misión, Noticias

Entre pucheros anda el Señor

Hoy, día de Santa Teresa de Jesús, me hace recordar esa frase de ella tan popular: «entre pucheros anda el Señor».

Automáticamente me viene el «puchero», -si se le puede llamar así- que tenemos en casa.

Hace siete meses que se cumplen en Argentina, desde que se paralizó el país a causa del covit 19. Ahora no está tan parado como antes, pero todavía, para desplazarse a otro municipio se necesita permiso.

En medio de esta situación, donde había gente que de por sí vivía una economía bien vulnerable, con un trabajo «no oficial», recogiendo cartones… esta situación lo que hizo fue perjudicarla mucho más.

De todos modos no podemos olvidar los signos del Amor de Dios que se reflejan, de un modo especial, en situaciones de dificultad, de dolor, de sufrimiento…

En el barrio de Reysol de Zárate, conocimos a gente que se puso a hacer la olla popular, para compartir la comida con la gente que más necesita. Cuando se hace la comida, va gente con un recipiente y le da una cantidad, teniendo en cuenta cuántas personas son en esa familia. Después, la Hermana Isabel con otra gente de la Capilla de Medalla, se comprometieron a hacer comida cada quince días. Conocieron a algunos que también querían ayudar en este proyecto y, actualmente se hace todos los sábados.

Además se ha creado una especie de grupo, donde están los diferentes lugares del barrio donde da comida o merienda, intentando ayudar a la gente más desfavorecida. De este modo, se hace la olla popular unos tres días a la semana y una merienda.

Hay gente que aporta económicamente y con alimentos. En algunos lugares donde se compra la verdura, el pan, etc., dan gratuitamente parte de los alimentos, porque saben su finalidad. Tenemos una cazuela bien grande que también ha sido donada.

Los sábados es cuando Isabel con gente de la Capilla de Medalla y otras personas, hacen la comida. Después la llevan al barrio y se alimentan un poco más de cien personas.

Lo que a veces es difícil es la constancia pues, lo que al principio iba a ser quince días y se alargó para un mes… ya se cumplen hoy siete meses. Algunas personas, por diversas circunstancias no pudieron ayudar en momentos puntuales o dejaron de hacerlo pero, se han implicado otras nuevas.

Volviendo a la frase de Santa Teresa de Jesús, confirmo que en estos pucheros anda el Señor. Como está escrito en Mt 25, 35: «Porque tuve hambre y me distéis de comer».

Nuestro deseo es que llegue lo antes posible el momento en el que haya una vacuna para el covit 19 y podamos volver una «vida normal», si es que esta gente alguna vez la ha conocido.

Misión, Testimonio

Hermanos y hermanas de los pobres, entre los más pobres

Les compartimos un pequeño resumen del artículo en el que la Hna. Karina nos comparte su experiencia de un retiro en Luján. Pero también puede descargar el artículo completo, por medio de este enlace.

«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños».

Lc 10, 21

Del 15 al 16 de febrero del 2020, se realizó en Luján, Bs As, el primero de los cuatro retiros anuales para mujeres que ofrece la fundación “Saracho”. Participar de esta experiencia nos ha permitido profundizar en una realidad de nuestra querida Argentina: la de tantas mujeres sencillas y muy humildes, que día a día se enfrentan al desafío de la vida en la villa y en barrios muy humildes, con sus alegrías y sus penas.

Los pobres en su realidad cotidiana buscan vivir, y en muchos casos sobrevivir. En el trabajo del cartonero que lucha por vivir y traer el pan a la mesa, en el acto y deseo de superación de una madre por terminar sus estudios para tener un trabajo en blanco (tener nómina), en el generoso compartir de la abuela jubilada con sus nietos, sabiendo que no llegarán a fin de mes… cada uno de ellos vive sabiendo que “Dios proveerá”, porque han internalizado y hecho propia esta oración y por eso la dicen cada día con total confianza. Esta experiencia se transforma en fuerza de vida que los lanza a la lucha cotidiana por vivir. Y es precisamente en este acto de buscar vivir donde misteriosamente buscan estar más unidos al Dios de la Vida que camina con ellos.

Los pobres saben que si viven lo hacen por pura gracia, porque Dios está con ellos y viene en su ayuda, Él es el único que no falla. Y muy unida a esta confianza ciega está también el amor a María, la madre de los pobres.

Los pobres viven también una fuerte experiencia de la cruz, no necesitan buscarla porque la vida que viven está muchas veces llena de cruces que vienen solas. El Padre Tello entiende que “la humillación de nuestra gente pobre, nosotros no la vemos, porque nosotros somos muy de arriba, muy de otra clase; no vemos cómo humillamos y limitamos. Y la gente de nuestro pueblo acepta esa humillación esa limitación; eso es la cruz.”1

Podemos decir entonces que los pobres tienen una experiencia de Dios, como vida y fuerza o lucha de superación, que reconocen a la Virgencita como madre buena que los cuida y acompaña, y que por la gracia de Dios y el amor de María pueden llevar la cruz de la humillación y la privación de muchas necesidades básicas.

Por eso, los once retiros de hombres y mujeres que ofrece la fundación “Saracho” a lo largo del año, intentan ser un tiempo de oasis para los pobres, un tiempo especial para salir de la rutina, para llevar la cruz cotidiana e ir al encuentro de Jesús y de María.

El retiro de mujeres fue animado por un verdadero equipo de mujeres, hombres y jóvenes, que han venido de diferentes puntos para ofrecer y compartir con las mujeres y sus hijos. Un equipo que trabajaba “con un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32) para dar con alegría, lo mejor de cada uno y aquello que tienen para los pobres.

Estos encuentros intentan ofrecer a las mujeres de los barrios un tiempo para ellas y sus hijos, para que puedan encontrar un poco de paz y disfrutar de la vida, para sentirse cuidadas y queridas por la comunidad. El clima de sencillez y fraternidad ayuda a que puedan conocer gente nueva y olvidarse un poquito de los problemas de todos los días.

Al retiro acudieron cerca de 75 mujeres y unos 150 los niños. Vinieron de diferentes barrios, villas y asentamientos de Monte Grande, Quilmes y Maquinista Sabio. Llegaron a Luján para pasar unos días al aire libre y en familia; muchos de ellos eran la primera vez que iban a conocer la Basílica de Ntra. Sra. de Luján, algunos pidieron ser bautizados y tomar su primera comunión para recibir el regalo de la gracia de Dios y continuar la vida, tan dura para muchos, pero ahora con una fuerza especial que viene de Él.

Para terminar quisiera destacar una gran sorpresa y alegría, descubrir que estas mujeres viven fuertemente el ser madres, madres no sólo por DAR la vida sino por CUIDARLA. Son mujeres que desde niñas cuidan la vida de los más pequeños y siendo grandes, la de todos los niños del grupo; cuidan la vida así como pueden, intentando hacer lo mejor, a veces de un modo brusca, otras con algún grito, pero siempre intentando proteger al más frágil. A todas ellas, el Señor parece haberlas bendecido con la gracia de la alegría y la paz, y a nosotros nos abrió nuevamente el corazón y los oídos para reconocer que el reino sigue creciendo, en lo sencillo pero con una fuerza de vida que nos llega especialmente por los pequeños y los pobres de hoy.

Hna. Karina, Hija de la Cruz

Misión

Días de reflexión en Lima

Tras la pequeña presentación que pusimos por nuestro encuentro en Lima, con las Hermanas Siervas de María y con las Compasionistas, les queremos compartir un poco lo vivido los demás días de reflexión.

A partir del día 5, estuvimos trabajando juntas, siguiendo las orientaciones de la Hermana Marta Restrepo, de la Compañía de María. Tuvimos momentos para conocernos un poco más, conocer la historia de la Congregación, de la llegada a América Latina… ¡Llegamos todas en barco a Argentina! Las tres Congregaciones de una misma época, que nos dejamos transformar por el Concilio Vaticano II e integrarnos en los pueblos, en las comunidades.

Compartimos nuestra situación actual, nuestros compromisos, nuestras inquietudes, nuestros deseos…

El viernes 8, -último día de trabajo- reflexionamos qué palabras resumirían lo que queremos vivir, ya que, esto no se podía quedar en un encuentro puntual, sino que debía de ser el comienzo de un compromiso entre nosotras. La que más repetimos, que en realidad no es una sino dos unidas, fue: Comunidad-Alianza.

A la noche terminamos con una fiesta, compartiendo bailes y canciones de países que estábamos presentes, y un toque de humor inolvidable.

Terminamos con otro madrugón, para tomar el vuelo a Argentina, pero hasta algunas Hermanas tuvieron el detalle de levantarse temprano para despedirse de nosotras.

Gracias, Señor, por este encuentro fraterno. Que la gracia de tu Espíritu nos ayude a vivir nuestro compromiso, unidas, en familia, en comunión, en Alianza…

Misión

Encuentro Latinoamericano de Congregaciones en Alianza

Las Hermanas Siervas de María, Ntra. Sra. de la Compasión e Hijas de la Cruz, que estamos en camino de Alianza, nos encontramos reunidas en Lima (Perú) desde el día 3 y estaremos hasta el 9.

Para conocernos y ponernos en contexto, hicimos un recorrido por la Lima histórica y moderna, visitando entre otras cosas, la tumba de los santos limeños: Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres.

Al finalizar el recorrido, fuimos a Los Rosales, que es una Comunidad de las Hermanas de la Compasión, donde pudimos apreciar, en una amena velada, bailes típicos de Perú.

A partir del segundo día de nuestro encuentro, nos acompaña la Hna. Marta de la Compañía de María, facilitando el encuentro y la reflexión.

Misión, Testimonio

Comunidad de Fuenmayor (La Rioja)

Nos acercamos hasta este rincón de La Rioja, para conocer la comunidad de las Hijas de la Cruz y saborear su gastronomía. Aprovechando el día festivo, empezamos con la eucaristía en la parroquia, después continuamos con la comida, para terminar a media tarde con la entrevista a las hermanas. Aquí os dejamos sus palabras, vivencia, anécdotas… ¡Esperamos que os guste!

Presentación de las hermanas.

Elena Martín. En esta comunidad desde 2012.

Esperanza Lasanta. También desde 2012.

Villar del Guayo. Estuvo de 1967 a 1975 y ahora desde 2012.

Felisa García. Llego hace muy poco, 2019.

¿Cuándo llegan las Hijas de la Cruz a Fuenmayor?

1917

¿Qué misión tenían entonces?

Petra Fernández Bobadilla pidió en el pueblo una comunidad religiosa, para enseñar a los niños la religión. La actual casa era de esta señora y la donó para las hermanas. Así ellas podrían empezar con la tarea de enseñar a los niños.

¿Cómo ha ido evolucionando la comunidad?

Poco a poco el colegio fue ampliándose, a finales de los 40 había colegio y talleres de costura. Se daba clase hasta los 14 años y las clases estaban formadas por niños de diferentes edades. Cuando las autoridades pidieron que las clases fueran por cursos y edades, no hubo forma de seguir, por un lado la falta de hermanas y por otro la escasez de alumnos llevo al cierre del colegio. Siguieron otra vez como guardería.

¿Cuál es la misión hoy?

“Voluntariado” “Hacemos de todo”… Nos dicen las hermanas…

“En la parroquia, abrir y cerrar puertas, participar en la liturgia, cuando hay alguna festividad poner las imágenes, velas, celebración de la palabra cuando no hay sacerdote, etc…” Nos cuenta Elena.

También, desde hace 25 años, hay un taller de costura que prepara ropas para las misiones, en África, Argentina… La confección está a cargo de las hermanas con más de 30 personas del pueblo trabajando este bonito proyecto.

Otra de las funciones hoy es Caritas, participando activamente en la alfabetización para gente extranjera y en un taller de costura para que puedan aprender a coser.

¿Cómo es el pueblo? ¿Cómo os sentís vosotras aquí?

“El pueblo es muy acogedor y además no hacen distinción con las hermanas, son muy cercanos” Están muy a gusto con la gente. El pueblo reconoce la gran labor de las hermanas, que comparado con otros pueblos se notaba aquí la existencia de un colegio y mejor formación de los niños. Se sienten muy acogidas. El centenario fue una gran fiesta para todo el pueblo.

Sois la única comunidad de las Hijas de la Cruz en La Rioja y la diócesis está dando fuerza a una misión en ella…

¿Cómo lo vivís? ¿Participáis en esta misión? ¿Lo veis como algo positivo?

“Si, es la Misión Euntes” Este es el tercer año y el lema es tu vida es misión.

Al preguntar ¿cómo lo vivís?, nos cuentan que son las únicas que trabajan el material que les dan en las reuniones, ven muy poca participación. Sin duda es algo positivo que haya estas iniciativas pero con tan poca participación ven difícil que siga adelante. También les preguntan ¿cómo atraer a los jóvenes a la iglesia?, los jóvenes desaparecen del ámbito eclesial, es complicado…

¿Cómo veis el futuro?

“Seguiremos haciendo lo que podamos”

“Reforzar lazos entre nosotras, hacer familia dentro de la comunidad”

¿Qué le diríais a un joven que está en búsqueda de Dios?

“Que se enamoren de Cristo”

“Lo que hacen en una ONG es lo que hacia Jesús”

“Venid y lo veréis”

“Se atrae más con el ejemplo que con un sermón”

Artículo copiado de: https://familiahijasdelacruz.blogspot.com/2020/01/fuenmayor-la-rioja.html

Misión

“Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador”

El día 27 de noviembre de 2019, celebramos la fiesta de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa en la capillita del barrio “El Ombu” de Boulogne (Argentina).

Al llegar al barrio nos encontramos con un ambiente festivo, donde cada uno había intentado poner sus dones al servicio del acontecimiento: unos preparaban banderines y globos para decorar, otros el escenario, el sonido y la música. Se sentía en el ambiente la alegría por nuestra fiesta y en verdad, nos sentíamos comunidad, como una gran familia.

Cuando todo estuvo preparado, llegó el momento de la procesión. Estaban presentes nuestro querido Obispo Mons. Ojea, los sacerdotes teatinos, la gente de los barrios y de nuestra parroquia, sin olvidar a las hermanas Hijas de la Cruz.

Partimos de nuestra Capillita con la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa, y nos salió al encuentro la imagen de la Virgen del Río Blanco y Paypaya, venerada en Jujuy y especialmente querida por la gente sencilla de los barrios vecinos. Recorrimos las calles animando la procesión con música, oraciones y aplausos.

El Obispo iba bendiciendo a todas las personas que salían a su encuentro. ¡Fue una verdadera fiesta popular!

A continuación tuvimos una hermosa misa con mucha participación por parte de los laicos; un coro de jóvenes muy dinámico y alegre animó la celebración y también disfrutamos de una delicada danza en la presentación de las ofrendas.

El acontecimiento importante en esta celebración fue el “envío” de los los laicos, que a lo largo de este año se prepararon para continuar la misión pastoral de las hermanas en la Capillita. El Obispo impuso las manos a cada uno para que la fuerza y la alegría del Espíritu Santo los acompañara en esta tarea, y les entregó una cruz y una Virgencita como signo de este compromiso. Fue un momento emocionante.

Al finalizar se agradeció al Obispo, Padres Teatinos, intendente (alcalde) y miembros de las distintas comunidades la participación en la celebración y el cariño demostrado. Las hermanas animaron a los laicos “enviados” a continuar su tarea con generosidad, prestando especial atención a aquellos que más lo necesitan, los predilectos de Jesús y siguiendo su ejemplo de acercarse a ellos con afecto, sencillez y respeto.

Las hermanas Hijas de la Cruz que pasaron por las comunidades de Santa Rosa, Cristo Obrero y Medalla Milagrosa, agradecen la sencillez, la generosidad y la apertura de corazón que siempre manifestaron las personas de los barrios durante los nueve años presentes en Boulogne. Recibieron mucho cariño y siempre fueron muy bien recibidas.

Fieles al carisma y la misión de estar cercanas a los pequeños y los pobres de hoy, las hermanas intentaron ser hermanas de todos y todas. Hoy, son enviadas a desempeñar su misión pastoral en otros lugares, pero continúan pidiendo al Espíritu que los guíe en este caminar y que la Virgen Milagrosa los proteja siempre.

Misión, Sin categoría, Testimonio

Comunidad de Los Arcos (Navarra)

La comunidad de Los Arcos, actualmente la forman las Hermanas: Mª Pilar Artazcoz, Nekane Alkain, Nati Josué, Teresa Miguel y Milagros Asensio.

¿En qué año comenzó la comunidad de Los Arcos?

Para responder a esta pregunta, compartimos algunos pequeños textos que tenemos escritos en el cuaderno de esta comunidad.

Estamos en Los Arcos desde el 24 de junio de 1979. O sea, hace 40 años.

La comunidad comenzó con una misa que fue celebrada en la parroquia y oficiada por cinco sacerdotes: 4 Betharramitas, que vinieron de Hondarribia, y el sacerdote de Tafalla D. Luis Oroz. Seguidamente, tuvo lugar la bendición de la casa por monseñor Cirarda obispo de Pamplona, descubriendo la lápida de la fachada Soeur Marie Madeleine, Superiora General, que acudió para el acto acompañada de Soeur Marcelle, Asistenta General. Asistieron a la familiar fiesta numerosas Hijas de la Cruz españolas y un buen grupo de Hnas. francesas, así como mucha gente del pueblo.

El día 13 de septiembre vinieron las dos primeras Hijas de la Cruz que iban a quedarse en Los Arcos: Encarnación Sanz y Encarnación Ronda. Los comienzos no fueron fáciles, todo era nuevo e imprevisto. Reflexionamos y oramos para que la misión de las primeras Hijas de la Cruz, aquí en Los Arcos, fuera descubierta en la escucha y docilidad al Señor bajo la protección de San Andrés Huberto. Poco después, el 28 de octubre, completó el grupo Milagros Asensio, que unos meses antes había terminado la carrera de ATS en Madrid.

La presencia de las tres Hermanas en Los Arcos no ha sido vana. La catequesis, la Escuela Nacional, la preparación de la Primera Comunión, el contacto con la gente sencilla, con los niños a través de algunas clases particulares, los enfermos, los ancianos, y este curso el inicio de una escuela de catequistas, -10 jóvenes comprometidas-, es una esperanzadora realidad. El pasado 15 de agosto celebraron por primera vez el día del anciano con gran éxito.

¿Sabéis, un poco, la historia de la comunidad? ¿Qué compromisos tenían las Hermanas en el pueblo, en la parroquia?

“Al principio no todo el pueblo nos acogió bien. Fue un momento político bastante difícil. En el Ayuntamiento hubo gente que votó para que no viniéramos las Hijas de la Cruz.

La ayuda de las Hermanas de Fuenmayor fue extraordinaria. Limpiaron toda la casa antes de llegar las Hermanas de la nueva comunidad. Se estableció una inter-comunidad entre Fuenmayor y Los Arcos muy fuerte; a pesar de ser oficialmente dos comunidades diferentes las dos comunidades celebrábamos encuentros con mucha frecuencia.

Al principio, Encarna Sanz estuvo yendo a las escuelas a dar catequesis. La casa fue una casa de acogida totalmente abierta de la mañana a la tarde y la gente acudía a rezar a S. Andrés. Después de la clase venían niños a hacer las tareas, comedias, etc., y en vacaciones, hacían dibujo y pintura. Se formó un grupo de niños cantores. Los jóvenes venían a realizar todo tipo de tareas. También se acogió a los inmigrantes, que ya empezaban a venir, y se les dio clase para que aprendieran a leer y a escribir.

Una casa verdaderamente abierta, también, a los familiares de las Hermanas. Muchos padres de Hermanas solían pasar el verano, ya que se encontraban como en casa.

Milagros atendió como practicante a 4 pueblos: Torres del río, Argota, Armañanzas y El Busto, sustituyendo al titular enfermo. Después, cogió la plaza del practicante en propiedad cuando éste se jubiló. Hacía de enfermera, de asistenta social, de cura y de todo. Cuando Blanca llegó, se centró mucho como podóloga.

Es un medio de evangelización y de dejarnos evangelizar por estas gentes sencillas y buenas. La acogida de varias Hermanas y otras personas, sobre todo familiares de Hermanas, ha supuesto igualmente una atención personal humana.”

La comunidad se va construyendo, poco a poco, con el esfuerzo y la aportación de cada una. El Proyecto Comunitario que han elaborado y que intentan vivir pone el acento en la relación con el Señor, el interés por mejorar las relaciones personales en la comunidad y la misión como testimonio y apostolado.

Actualmente, ¿qué hacéis?

“En este momento visitamos a los enfermos, acogemos a los peregrinos, participamos en la liturgia de la parroquia y en la catequesis. En Cuaresma un grupo de personas subimos diariamente al Calvario rezando el Viacrucis como lo hacía, en su momento, nuestro San Andrés. También colaboramos en la celebración de la Palabra y en llevar la comunión a los ancianos. Algunas personas acuden a nosotras cuando tienen que salir de casa para hacer alguna gestión y no tienen con quién dejar a un enfermo. Se ven muy contentos por nuestra ayuda y nosotras también les ayudamos encantadas. La Hna. Teresa realiza tareas de voluntariado en la residencia: manualidades, salidas con los abuelos y organiza lo que tienen que atender las demás voluntarias. Hay una presidenta y una trabajadora social, pero cuando ellas están ocupadas y alguna persona voluntaria no va a poder realizar su compromiso, recurren a ella para la organización.”

Así pues, la misión fundamental de las Hijas de la Cruz en Los Arcos ha sido la residencia y la parroquia (catequesis, la comunión, los ancianos, los peregrinos…).

¿Cómo veis hoy en día la misión y el futuro?

Pensamos que será una de las últimas comunidades que se cierren. Es extraordinaria la acogida de la gente que nos conoce. Sentimos que nos quieren.

Queremos vivir en cada momento lo que Dios quiera siendo presencia de fe, esperanza y amor. Cuando llegue el momento en que no podamos salir, deseamos vivirlo desde la oración y la alegría con paz y esperanza. ¿Cuál será el futuro? Nunca se sabe. Puede ser que en el futuro vivamos en una comunidad con los miembros de la Familia Hijas de la Cruz, con gente laica… Lo que Dios quiera.

Sentimos que no nos siguen, no hay contacto con nosotras para participar de la fe. La juventud, nada. Dios tiene sus caminos…

Una de las cosas que más me llena de lo que hago aquí -expresa la Hna. Milagros-, es participar compartiendo la Palabra en el Grupo de la Palabra. Mari Carmen, a la que habéis entrevistado, nos invitó para hacer el grupo de oración.  Me pareció que no podía negarme y tenía que ir. Y con eso me quedo de todo aquello en lo que he participado en el pueblo. Poder comentar el Evangelio y constatar cómo el Evangelio me ayuda a vivir desde la fe: escuchar la Palabra, compartir la Palabra, orar desde ella…”

Texto original de: https://familiahijasdelacruz.blogspot.com/2019/11/comunidad-de-los-arcos-navarra.html