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Memoria de San Andrés Huberto

Andrés-Huberto ha descubierto la misteriosa presencia de un AMOR VIVIENTE. Vive de ella y la hace vivir.

«Llevaréis una vida interior. Estamos en la tierra para glorificar a la Santa Trinidad».

Y el «GLORIA AL PADRE, AL HIJO, AL ESPIRITU SANTO», era una alabanza sin fin que la fe cantaba en su corazón.

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Memoria de San Andrés Huberto

Una cuarentena de sacerdotes han salido de la escuela del Padre Fournet. «Sois los hombres de Dios -les dice-. Sois los hombres del pueblo cristiano. Amad la pobreza, la sencillez, la humildad de Nuestro Señor Jesús».

Andrés-Huberto ha comprendido que: «A nosotros nos corresponde engendrar a Dios».

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Memoria de San Andrés Huberto

Su celo es infatigable.

¿De dónde saca ese entusiasmo este frágil sacerdote?… ¿ese ardor?… ¿esas energías inesperadas?…

«¡Qué importa que yo muera! ¿Es que Dios no va a encontrar más voces que la mía?… »

Después de una marcha difícil, en ayunas, por la nieve, para ir a auxiliar a un enfermo:

«Jamás me he sentido más contento, ni más fuerte… Yo quisiera que todos los días de mi vida sean como éste».

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Memoria de San Andrés Huberto

En el mes de mayo, tenemos la oportunidad de recordar algunas frases y cualidades de la vida de San Andrés Huberto, durante nueve días, hasta llegar al día en el que le recordamos y celebramos: el 16.

Deseando que el Señor nos vaya hablando por medio del testimonio de nuestro Santo, comenzamos a compartir algunos textos:

Andrés-Huberto celebra clandestinamente la Eucaristía unas veces en un lugar, otras en otro, por prudencia.

«He dicho en mi vida, tantas Misas de media noche. Y en estas reuniones, ¡qué fervor!»