Carisma y espiritualidad

Desde el comienzo, el Señor ha colmado a su Iglesia de los dones de su Espíritu, haciéndola cada vez más viva y fecunda. Entre estos dones, distinguimos algunos que resultan especialmente preciosos para la edificación y el camino de la comunidad cristiana: se trata de los carismas.

El carisma es un don que viene dado a alguien no para que sea mejor que los demás o porque se lo merezca. Es un regalo que Dios le hace, para que con la misma gratuidad y el mismo amor lo pueda poner al servicio de toda la comunidad, por el bien de todos. (Papa Francisco).

Cada Instituto tiene su espiritualidad, su estilo de vida, su envío apostólico en el nombre que se le da…

Claustro de La Puye.

“Llevamos el nombre de Hijas de la Cruz 
que significa para todas 
nuestro enraizamiento en el misterio de Cristo 
y debe inspirar toda nuestra vida” 
(Constituciones de las Hijas de la Cruz 6).

El espíritu de la congregación es el dinamismo evangélico dado a los Fundadores y vivido por ellos. El Espíritu es vida y nosotras vivimos desde los orígenes del espíritu de los Fundadores:

– La Eucaristía don de un amor sin límites hace presente a Cristo Resucitado

– Jesús es nuestro Centro, nuestro Modelo, nuestro Todo.

– Nos hacemos pobres por elección y no a la fuerza.

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