Memoria de San Andrés Huberto

Su celo es infatigable.

¿De dónde saca ese entusiasmo este frágil sacerdote?… ¿ese ardor?… ¿esas energías inesperadas?…

«¡Qué importa que yo muera! ¿Es que Dios no va a encontrar más voces que la mía?… »

Después de una marcha difícil, en ayunas, por la nieve, para ir a auxiliar a un enfermo:

«Jamás me he sentido más contento, ni más fuerte… Yo quisiera que todos los días de mi vida sean como éste».

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